Sentencia pionera por maltrato animal: primer ingreso en prisión de un condenado por maltrato animal.

El condenado por matar al caballo Sorky en el Hipódromo de Manacor ingresó en prisión.

Sorky das Pont, nacido en Menorca, de seis años de edad, era el resultado de un cruce entre un semental trotón de Estados Unidos y una yegua de Suecia. Era un trotón del montón, con un 20% de victorias en más de 100 carreras y que hizo ganar a sus dueños más de 5,000 € a lo largo de su vida. El 30 de diciembre de 2012, el caballito saltó durante una carrera de trote y fue descalificado.

Eugeni Sánchez, el condenado y copropietario del animal, golpeó repetidamente en las mismas cuadras del Hipódromo de Manacor al animal porque estaba “enfadado” por la “mala carrera”, emprendiéndola con el pobre Sorky a garrotazo limpio, lo cual le provocó una violenta muerte.

A raíz de estos lamentables hechos, la magistrado juez del Juzgado de lo Penal número 8 de Palma, María Jesús Campos Barciela, en una sentencia histórica y pionera en España resolvió su ingreso en prisión, siendo así la primera persona condenada por maltrato animal que cumpla la pena en la cárcel.

En el auto, la juez reseñó que no existe la más mínima duda de que el caballista empleó una inusitada violencia contra el animal, al golpearlo brutalmente y hacerle sufrir. El reo usó una barra con la que le partió el cuello al caballo cuando este intentaba escabullirse de la paliza. La sentencia también señalaba que “no existió arrebato alguno” y “menos aún amor alguno por el animal”, como argumentó la defensa para pedir la suspensión de la pena.

Dado que la muerte de Sorky se produjo por ser golpeado repetidamente con un palo de madera en la cabeza, la magistrada consideró “evidente” que el hombre menospreció la vida del caballo, “solo porque se enfadó por la mala carrera de Sorky”. Según la jueza, es sabido que la muerte a palos es una de las más angustiosas y además puede no ser inmediata sino producir agonía, por lo que calificaba la forma de matar al caballo como “un método brutal como pocos existen”.

“La muerte atroz de este caballo de carreras en su propia cuadra del hipódromo es una aberración en el siglo XXI”, que generó una legítima indignación en la ciudadanía mallorquina, aseguró la jueza, para quien la ejecución de la pena debe ponderar en este caso no solo la reinserción social del delincuente, sino también la efectividad, “respetar lo fallado y ser enérgico”.

La jueza argumentó que, en un caso de maltrato de animales como éste, que ha sensibilizado de manera indiscutible a la opinión pública, la suspensión del cumplimiento de la pena podía convertirse en un mensaje “antipedagógico”. y remarcó que no veía posible dicha sustitución porque “sería garantizar de manera absurda, ilógica y contraproducente un beneficio que le evite la pena de prisión impuesta en firme y con su expresa conformidad”.

El condenado ingresó voluntariamente en el centro penitenciario de Palma hace unas semanas.

A pesar de los cambios introducidos por el Gobierno en el Código Penal el pasado mes de julio en lo relativo a este tipo de delitos, introduciendo penas de hasta 18 meses de cárcel, desde Arte Jurídico, como equipo de abogados especialmente sensibilizado en la lucha contra el maltrato animal, reseñamos que la regulación actual aún no es suficiente.

Considerando las auténticas atrocidades que se cometen a diario en nuestro país con los animales, y los importantes estudios que subrayan la relación existente entre violencia hacia los animales y violencia hacia personas, la legislación sigue sin contemplar penas de mínimo de dos años de prisión, por lo que si el condenado no tiene antecedentes penales, los jueces, en la mayoría de los casos, no ordenarán el ingreso en prisión sustituyendo la pena por trabajos comunitarios. Esta situación lleva en la práctica a que los maltratadores de animales cometan auténticas salvajadas y queden sus delitos en la práctica, impunes, lo cual les llevará de nuevo a delinquir sin apenas consecuencias.

En este caso, el triste final de Sorky ha marcado un antes y un después en la lucha contra el maltrato animal, deseando que la valiente sentencia de la jueza de Palma sea la primera de una larga lista de sentencias condenatorias con ingreso en prisión para los maltratadores de animales.

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